martes, 25 de octubre de 2011

Cómo provocar terror escribiendo (bien)

Estando Halloween a la vuelta de la esquina me ha parecido que el terror literario se merecía una entrada, así que allá voy. Creo que, en general, no es nada fácil despertar emociones reales en el lector. La literatura tiene una serie de recursos que se basan exclusivamente en el lenguaje escrito, que es menos "potente" que la imagen o el sonido. Por ello el cine, la televisión e incluso la radio tienen más facilidad para despertar sentimientos instantáneos; es más sencillo y más rápido procesar estímulos visuales y sonoros que estímulos conceptuales o simbólicos. Un gato que salta inesperadamente sobre la protagonista de una película o un ruido fuerte y repentino nos hará saltar de la silla al momento, pero leer esa misma escena no provocará la misma reacción.

Adelante, ábrelo si te atreves... Y afronta sol@ las consecuencias.

Por tanto, la literatura de terror es claramente incapaz de producir sustos de los de toda la vida, lo que es una seria desventaja a la hora de generar terror. Ahora bien, que el lenguaje necesite un proceso intelectual complejo es una ventaja a la hora de generar emociones intensas y perdurables, porque el esfuerzo que hacemos es mayor. Y, además, durante la lectura nuestro cerebro recurre a nuestra experiencia para formar las imágenes que nos describe el texto, apelando a las emociones asociadas a esas vivencias. Y aquí viene la primera clave para escribir terror: describe escenas familiares, y con ello me refiero a escenas comunes a todos: una cena con amigos, una noche de tormenta, un apagón, una calle vacía... Todos hemos vivido algo así, por lo que podemos situarnos sin esfuerzo.

La siguiente clave es plantear algo extraño en esa escena, algo fuera de lugar. El miedo a lo desconocido es una de las emociones más básicas del ser humano, y hasta el elemento extraño más inocente nos genera incomodidad: un formulario que no sabemos rellenar, un niño al que ignoramos cómo hacer callar, un enchufe que no tenemos ni idea de reparar... Si pasa esto con tonterías, imagina lo que ocurre cuando lo agravas un poco, tal vez añadiendo una costra de mal aspecto a ese amigo que ha venido a cenar, cambiando el color de un relámpago, describiendo una sola ventana iluminada en un barrio completamente a oscuras, o un chirrido en esa calle aparentemente vacía.

La tercera clave es dar color a los detalles, recrearse en ellos; hazlos creíbles e intensos. Usa adjetivos y adverbios, gana tiempo con ellos ralentizando la escena. Haz que el lector "vea" a cámara lenta lo que sucede, y que la descripción de esos elementos extraños conduzca a otros aún más inquietantes, pero poco a poco.

Por último, cierra súbitamente la trampa en la que has metido al lector: pasa a la acción rápidamente, sin concesiones, sin pausas para respirar: describe ese acto tan concisa y brutalmente como puedas: el amigo, ya con los cubiertos en la mano, trincha el brazo del anfitrión en lugar del asado; un rayo abduce a la pareja que se resguardaba en un portal; de la ventana iluminada sale un ser de pura luz que se alimenta de la energía de la ciudad, incluyendo a la de sus habitantes; o una gigantesca rata devora al viandante, demostrando al lector por qué esa calle siempre está vacía.

Estos trucos son perfectos para usar en cuentos, pero también se usan en novelas, aplicándose a las escenas clave o bien alargando cada fase todo lo posible y alternándolas con pasajes "normales", que sirvan para dar reposo a los protagonistas y al lector.

Como casi siempre, lo mejor para ver realmente cómo se consigue provocar terror es leer buena literatura de terror. Personalmente recomiendo a Poe y a Lovecraft (y colegas), y también a Stephen King (de este escoge uno y ya está, será como si los hubieras leído todos).

Y poco más. Hasta mi próxima entrada... si es que sobrevivimos a esta noche.

6 comentarios:

  1. Ojos de Fuego
    Los ojos del dragon
    La milla verde
    La historia de Lisey
    Mientras escribo
    It

    Ahora me explicas en que se parecen entre si esos 6 libros de S.K
    Y si no es todo Lovecraft Cthulhu y mas Cthulhu...

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  2. A ver, cuando comentaba que las novelas de Stephen King se parecen entre sí, me refería a las de terror, y tú me enumeras obras suyas de géneros diferentes.
    En cuanto a Lovecraft, no es todo Cthulhu, ni mucho menos. Busca un libro de relatos suyos que se llama "En la cripta", donde hay obras maestras que no tienen nada que ver con los dioses primigenios.

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  3. excepcional... muy agradecido por los consejos, y la verdad quien cree que El Maestro Lovecraft es puro Cthulhu, realmente no ha leido al tenebroso de Providence, cuentos como El Sabueso, La serie Reanimador, o los amados muertos son obras maestras que nada tienen que ver con el terror cosmico materialista

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    1. Gracias a ti. A mí personalmente se me ponen los pelos como escarpias con "Las ratas en las paredes" y "Aire frío", y ninguno es Cthuloideo.

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  4. Hola, Iván. Estoy intentando escribir un cuento de terror... me metí tanto en este mundo de la literatura que quiero escribir. Me imagino que es como el chico que escucha tanta música qué quiere aprender a tocar un instrumento. Tus consejos me viene bárbaros. ¡Saludos!

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    1. Me alegro de que te sean útiles, Felipe. Mucha suerte y un abrazo.

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